miércoles, 16 de mayo de 2018

Todos invitados a la IV ruta por la memoria

Un año más nos disponemos a viajar por el tiempo para conocer el pasado más reciente de la ciudad de Martos.

Aún hoy sigue sorprendiendo la circunstancia real de que es más fácil obtener información de hechos que ocurrieron hace miles de años como la República Romana y la República Tuccitana o cientos de años como la época de la reconquista y llegada de la Orden de Calatrava a Martos, que de la II República Española o la guerra civil, que son hechos que vivieron nuestros abuelos y que casi siempre viven en el olvido aunque no haga ni un siglo que ocurrieran.

Es aún peor, se silencia de forma interesada estos temas que para algunos deberían ser borrados totalmente. Curiosamente, los que defienden este olvido, son los mismos que defienden con uñas y dientes, que genocidas reconocidos tengan calles dedicadas a su nombre y ponen el grito en el cielo, cuando se las quitan. Los mismos que hablan de reabrir heridas, son los que no permiten cerrarlas, los que permiten que se gasten miles de euros en repatriar a los españoles que murieron en Rusia luchando con los nazis, pero no permiten que se exhumen a los represaliados por la dictadura, supuestamente por que no hay dinero, o por qué el dinero destinado a estos fines, se dedica a conservar la única tumba de un dictador que queda en Europa.


Si a esto le sumamos, que está de moda inventarse la historia (cuanto más absurda sea mejor), diciendo que Franco no era un dictador, que Hitler era socialista (que bien hicieron Los Simpson en cachondearse de los “comunistasnazis”) o que la Alemania Nazi y la Italia Fascista no ayudaron a los sublevados en la guerra civil, amen de otra serie de perlas, esta claro que viajar a la historia y analizarla como historia que es para aprender de ella y no volver a repetirla, es más necesario que nunca.


Por eso más que nunca hace falta viajar a la historia, para conocer como se vivieron aquellas jornadas infernales del 18 de Julio de 1936, cuando se inició una guerra que nunca debería haber existido.

Una guerra en teoría civil, en la que participaron buena parte de los estados europeos que después se enfrentaron en la II Guerra Mundial. Una guerra que fue un laboratorio para las armas que se usaron en tal conflicto.


Una guerra diferente, que provocó infinita mente más víctimas civiles que militares.

Una guerra en la que por primera vez se usaron la aviación contra la población civil.

Un conflicto en el que surgieron fuerzas y cuerpos especiales con nuevas técnicas de lucha.


Una guerra que afectó directamente a nuestra ciudad de un modo demasiadas veces desconocido y que nos toca analizar.


Una parte de nuestra historia en definitiva por conocer y genera mucho interés. Un interés creciente por cierto, como queda demostrado en estas rutas de la memoria que comenzaron con 40 participantes y en su última edición ya se acercaron al centenar.


Un viaje necesario, que realizaremos el próximo domingo 20 de Mayo, a las 18:30 horas desde la Plaza de la Fuente de la Villa organizada por la Secretaría de Memoria Historica del PSOE de Martos.

¿Te vienes a viajar por la historia?

martes, 8 de mayo de 2018

La Laguna de las Aceras, Martos. Patrimonio casi en el recuerdo

Saludos amigas y amigos.

El primer trimestre de 2018 ha quedado marcado en nuestra historia reciente, como el año con el mes de Marzo más lluvioso que se recuerda en mucho tiempo.

Un tren de borrascas como lo bautizaron los meteorólogos dejó 300 litros de lluvia en pocos días. Y aunque esta situación supuso un tremendo alivio para la sequía que arrastramos desde 2017, hay que tener presente que lamentablemente esa situación fue anómala y llegó producida por un inusual calentamiento atmosférico del Polo Norte.

El calentamiento global una vez más estuvo detrás de esta situación. Y precisamente la mano del hombre ha producido no solo este calentamiento (aunque para ser exactos, el calentamiento se produce de forma natural y lo que está haciendo el hombre es acelerar y acrecentar dicho calentamiento) sino que en muchas ocasiones, los fenómenos producidos por el calentamiento global han conllevado a que la naturaleza acabe reclamando lo que es suyo, como un aviso de que por muy superiores que nos creamos como especie dominante, nunca dominaremos a la Madre Naturaleza.


Un ejemplo de ello, lo tenemos en Martos, a pocos kilómetros de la pedanía de Monte Lope Álvarez, junto a la aldea de Las Aceras. Allí, un olivar se ha transformado aparentemente en una laguna por las caudalosas lluvias de los últimos días.


Pero la realidad es, que dicho terreno realmente es el terreno que pertenece a la Laguna de las Aceras, un espacio natural marteño que sucumbió a la desecación junto a multitud de espacios como este en toda España.


Sin embargo una vez más, la naturaleza ha reclamado lo que es suyo. Y lo ha hecho, pese a que esta laguna sufre desde hace años la existencia de un desagüe que la despoja constantemente de las aguas que la alimentaban (situación tal, de dudosa legalidad) lo que hace que muy pronto, de nuevo, dicha laguna desaparecerá. Para desgracia de todos, puesto que dicha laguna, era un lugar de paso obligado de multitud de especies animales que en ella encontraban refugio, que iban desde flamencos, a fochas morunas (en peligro de extinción) y un extenso etc.


Cientos son las personas que han disfrutado de la Romería de la Virgen del Carmen a su paso por esta laguna y han disfrutado del hermoso conjunto que formaba la fiesta junto a este regalo de la naturaleza. Igualmente, antaño eran muchas las personas que visitaban esta laguna desde varios puntos de Jaén o de la cercana Córdoba.


Hoy solo podemos contar con el recuerdo de lo que fue y con excepcionales períodos en los que la laguna resurge, permitiendo así que no solo se permita la destrucción de este hermoso espacio natural, sino ignorando igualmente, la gran cantidad de posibilidades turísticas y económicas que la misma podría generar.


Pero no olvidemos. La naturaleza siempre reclama lo que es suyo.

domingo, 6 de mayo de 2018

El por qué de la cosas: ¿Días de la semana como planetas?

Saludos amigas y amigos.

En demasiadas ocasiones, estamos acostumbrados a las cosas cotidianas de la vida, que ni si quiera nos fijamos en su nombre y menos aún en su origen.

Un buen ejemplo de ello, lo tenemos en nuestro día a día, en nuestra semana, que ignorándolo completamente nos acerca al universo y a nuestra galaxia sin darnos cuenta.


¿No sabéis de que hablo?

El Lunes, para muchos el peor día de la semana, tiene un nombre muy parecido a nuestra Luna.

El Martes, es casi idéntico al planeta Marte.

La mitad de la semana, el Miércoles cinefilo, se parece a Mercurio.

Cuando llega el Jueves, nos podemos acordar del gigante Júpiter.


Al llegar el fin de semana, podemos pensar en el planeta infernal Venus para hablar del Viernes.

El día de descanso (para algunos) Sábado, nos lleva a Saturno...

¿Y el Domingo?


Pues bien, una vez más, fueron los Romanos con Julio Cesar a la cabeza, los que comenzaron a identificar los días con los astros celestes conocidos, cambiando a su vez el calendario, que comenzó a ser llamado el calendario juliano (en otra ocasión hablaremos de las diferencias de este con el actual calendario gregoriano) y los que iniciaron la semana tal y como la conocemos hoy, dos milenios después, dándole al día más importante de la semana, el Domingo, el nombre del Sol.


Obviamente, hablamos de nuestra cultura, pues en la cultura germana, anglosajona o judía, tanto los nombres de los días como la importancia de los mismos varía.

Pero eso ya es harina de otro costal...

viernes, 4 de mayo de 2018

¿Calle Tranquera o Franquera? El origen de una calle histórica Marteña.

Saludos amigas y amigos.

Hace unos días, disfrutando un paseo por nuestro magnífico casco histórico, me encontré con dos señores de avanzada edad, que discutían por la Calle Franquera sobre el origen del nombre de la misma.

Uno afirmaba, que la calle se llamaba así desde que el mundo es mundo, mientras que otro defendía a viva voz, que la calle se llamaba de verdad Tranquera y que un rey felón le cambió el nombre cuando estuvo en Martos.


Divertido con esta entrañable escena, que me pareció genial, puesto que siempre es mucho más enriquecedor discutir de historia, en vez de cosas mundanas como el fútbol o el chismorreo, decidí escribir esta pequeña reseña sobre el origen de esta histórica calle.


La Calle Franquera, que para el que no la ubique es la calle que conduce desde la Plaza de la Constitución a la Virgen de la Villa, donde antaño estuvieron los Juzgados y que hoy pasa junto a la recuperada Torre Almedina y llega hasta la Plaza bautizada popularmente como de las Palmeras, donde antaño estuvo el antiguo edificio de la maternidad.


Pues bien, esta plaza debe la denominación antigua de Tranquera, puesto que en tiempos del medievo, esta era el principal acceso a la Fortaleza Baja o de la Villa de Martos.


Según parece, a las numerosas defensas y recodos para la guarda, defensa y entrada del castillo (donde la Torre Almedina tenía un papel fundamental para guardar la puerta de entrada) se le sumó un estrechamiento de la calle que “atrancaba” el paso y dificultaba el acceso por la misma hasta el punto que permitía el paso escaso a una persona o caballo y que en casos de ataque hacía de él, un lugar muy dificultoso, ideal para embolsar a los atacantes y eliminarlos.


Con el tiempo tal ingenio militar resultaba inútil al tiempo que complicaba innecesariamente el normal paso de personas, así que la Tranquera, pasó a ser Franquera o paso franco, puesto que la calle siguió, como aún sigue, discurriendo bajo la atenta mirada de la Torre Almedina, que hoy como hace siglos, sigue vigilando atentamente esta calle cuyas denominaciones han pasado al vocablo popular marteño ya por siempre.

jueves, 3 de mayo de 2018

Museo de la Batalla de las Navas, donde se escribe la historia.

Saludos amigos y amigas.

Hoy nos vamos de nuevo al norte de la provincia, para adentrarnos en un lugar que da para muchas entradas de este blog.

Una vez más nos dirigimos al Campo de Batalla de las Navas de Tolosa, en esta ocasión nos vamos al museo donde se esconde buena parte de la historia de este gran enfrentamiento medieval.


Ubicado en el término municipal de Santa Elena, a un extremo de la Autovía de Andalucía, en este museo con forma de castillo, podremos conocer los hechos históricos que se produjeron en torno a esta batalla que cambió la historia de la península. 



Aquí, en 1212 se enfrentaron la coalición de tropas cristianas lideradas por el rey Alfonso VIII de Castilla contra las huestes almohades del califa al-Nasir, tras la cual su imperio comenzaría el principio del fin para dar paso a el reino nazarí de Granada.


Al acceder al museo y pasar junto a la tienda de artículos de regalo, comenzamos un paseo en el que iremos descubriendo cada uno de los personajes claves en esta batalla a través de tapices, viajando al 16 de julio de 1212, cuando en las inmediaciones del museo en aquel día, se congregó una formidable coalición de ejércitos cristianos con el rey de Castilla Alfonso VIII al frente con la bendición del papa Inocencio III que se enfrentaron al ejército almohade de al-Nasir, derrotándolo duramente pese a que lo tenían casi todo en contra y el número de combatientes musulmanes era muy superior al cristiano.



Esta batalla, en la que participaron los reinos de Castilla, Aragón, Navarra (con sus respectivos soberanos al frente, como en toda batalla ya sea antigua o moderna debería ser) junto a las Ordenes militares de Calatrava, Santiago y Alcantarase convirtió en un gran triunfo para cristiandad, que supuso el principio del fin de la ocupación musulmana de la provincia, puesto que no solo fue una sonora derrota utilizada como propaganda (aún a día de hoy) sino que además, produjo la entrega de dos poblaciones estratégicas como Andujar y Martos al cristianismo, lo que significó, una tremenda y repentina penetración en territorio islamico de muchos kilómetros, acercando las “fronteras” de Castilla, más de 100 kilómetros a Granada y poniendo en riesgo ciudades como Córdoba o Jaén (que cayeron pocas décadas después).


En el museo, mediante tapices, podemos conocer cuál fueron las consecuencias para cada uno de los protagonistas de la batalla, mientras avanzamos hacia la segunda planta.


En ella, podemos conocer como se fue organizando la gran gesta, los movimientos organizativos previos a la batalla entre ambos ejércitos, podemos ver restos del abundante material que aún queda en el campo de batalla junto a varios juegos y audiovisuales, que explican cómo fue una de las batallas más trascendentales de la época en todo el continente europeo.



 "La ira de Dios"  será el espacio siguiente y podremos conocer los discursos y arengas en ambos bandos que clamaban por la Guerra Santa y la Cruzada y llegaremos a "La caravana" para descubrir a los tipos de soldados que se enfrentaron en este lugar al tiempo que podemos analizar la batalla en sí misma con varios juegos táctiles en los que presenciaremos el movimiento de tropas que dio pie a la gran victoria Cristiana.



Tras esto, podemos dirigirnos a la “Torre del Homenaje” desde donde podemos observar unas vistas increíbles de todo el entorno que nos rodea, desde la cercana población de Santa Elena, pasando por la autovía y la gran silueta de Sierra Morena y el Parque Natural de Despeñaperros y en el centro de todo, él escenario donde se produjo la lucha que marcó este lugar para siempre. 


Un lugar al que nos dirigiremos en próximas entregas, pues bien merece una visita aparte, como también lo merece, la visita a la Casa de las Órdenes de Santa Elena, que es todo un museo memorial de la batalla y como también merece un artículo aparte, la Ruta de la Batalla de las Navas de Tolosa que enlaza varios pueblos de Jaén y de Castilla-La Mancha.


Así con todos estos deberes pendientes terminamos esta parada en la Ruta de los Castillos y las Batallas, que por cierto, se queda un poco huérfana por la imposibilidad de poder visitar el Castillo de las Navas de Tolosa.



Un castillo muy cercano, muy interesante y que pese a estar incluido en la Ruta de los Castillos, este servidor a intentado visitar en más de una decena de ocasiones sin éxito.

Continuará...

miércoles, 2 de mayo de 2018

Castillo de Burgalimar en Baños de la Encina, el Vigía más Antiguo y Hermoso

Saludos, amigas y amigos.

Hoy os invito a navegar una vez más por la historia, al tiempo que os deleitáis visitando uno de los lugares más característicos de nuestra provincia.

Vamos a visitar Baños de la Encina y su castillo milenario.


Nos vamos a Sierra Morena, a orillas del Pantano del Rumblar y nada más llegar a esta población, nos encontramos con calles de piedra roja muy característica de esta zona; donde sus casas y palacetes adornados con plantas ornamentales llenas de flores forman un lugar que invita al paseo y al sosiego, al disfrute tranquilo de cada lugar que huele a historia.



Entre el caserío, destaca uno de los pocos ejemplos de molinos antiguos que existen en la provincia.


Construido con sillares rojizos de la zona, sobresale en lo más alto del pueblo y hoy es un recurso turístico más.



Entre sus calles y plazas, también llama la atención su Iglesia de San Mateo, una obra de arte en sí misma, a la que dedicaré un capítulo aparte en este blog, puesto que hoy el protagonista es el imponente castillo al que nos dirigimos.



Tras pasar un antiguo arco monumental, llegamos hasta la fortificación califal del Castillo de Burgalimar. Muy cerca, podremos encontrar amplias plazas de aparcamiento junto a la oficina de turismo.


El castillo se encuentra asentado en una peña rocosa que le da forma de barco y es uno de los más antiguos de la España medieval.


En la portada, nos encontramos con una réplica de la lápida conservada en el Museo Arqueológico Nacional que nos habla de cómo Hakan II mandó construir este castillo, terminado en el año 968.

Creado para el acuartelamiento de tropas bereberes preparadas para repeler ataques y realizar incursiones en territorios cristianos, este enclave fue estratégico para controlar la ruta entre Córdoba y Toledo.


El castillo es “muy diferente” al tipo del que estamos acostumbrados usualmente en la provincia, pues no está construido por rocas y sillares sino que se levantó con tapial rojizo, al mezclar arcilla, arena, cal y piedras pequeñas que se colocaron en capas utilizando moldes de madera de las que se conservan los agujeros para el andamiaje, en cuyo interior fraguaba la mezcla con la cal que se endurecía al evaporarse el agua.


Una técnica ancestral parecida al encofrado de cemento, que era muy dura y resistente y pese a ello, el castillo además se pintaba por fuera para añadir solidez.


El castillo tiene catorce torres cuadradas de tres pisos, huecas y algunas incluso con sótano, dotadas con almenas. Todas ellas son iguales a excepción de una: la llamada Almena Gorda o torre del homenaje levantada en el siglo XV sustituyendo a otra de época califal que sobresale entre todas las demás. Una torre que se encuentra dirigida hacia la propia población para su control y como símbolo del poder cristiano frente a los árabes.



Accedemos al castillo por una puerta decorada por arcos de herradura y protegida por dos torres, que nos permite acceder al patio de armas que contó con un aljibe dividido en dos naves, con bóveda de cañón.


Tras la conquista cristiana, dentro del castillo se construyó un alcázar con un torreón circular del que hoy solo quedan los cimientos.


Hablando de la conquista, fue conquistado en 1147 por Castilla, para volver pronto a ser conquistado por los árabes; hasta 1212 tras la Batalla de las Navas, que fue reconquistado mediante pacto entre el reyezuelo de Baeza, Albayasi y Fernando III.



Pasada la guerra y unificada Castilla llegando a la actual España, el castillo perdió su uso militar, pero siguió utilizándose con múltiples usos por los y las bañuscos, llegando al siglo XIX cuando tras una epidemia de cólera, fue utilizado como cementerio. Un uso que trajo no pocos problemas a este enorme monumento, puesto que el gran aporte de tierra y materia orgánica al enorme espacio del patio, supuso que se sucedieran fuertes tensiones hacia las murallas del mismo, que provocaron grietas y problemas serios en su estructura que llevaron a una reciente intervención arqueológica que salvó a este monumento y lo puso en valor para su visita.




Un monumento que, por cierto, fue declarado Monumento Nacional Histórico Artístico tras la proclamación de la Segunda República y que a día de hoy, es uno de los más famosos y visitados de la provincia.





Fue además escenario de la grabación de la película El Capitán Trueno y el Santo Grial, al que se le hacen varios guiños durante la visita al castillo.
 



Una visita llena de historia y curiosidades, que ofrece además una visión fantástica de todo Baños de la Encina y de buena parte de la provincia, desde la posición privilegiada de sus torres y murallas.
Una visita indispensable en un pueblo que tiene aún mucho que ofrecer y mostrar.


Regresaremos.